‘La Tigresa’ afirmó que, durante el romance, el expresidente le regaló una casa en El Pedregal; sin embargo, tras cinco años, la relación llegó a su fin. ¿Qué pasó?
¿Qué cosas no han visto los corredores y jardines de Los Pinos? Antes de convertirse en un complejo cultural, fue la residencia oficial de los presidentes de México; albergó fiestas como la de Cecilia Salinas e incluso fue escenario de una serenata que llevó Irma Serrano.
Aunque las canciones estaban dirigidas a la pareja que en ese momento habitaba Los Pinos —Gustavo Díaz Ordaz y Guadalupe Borja—, la presencia de ‘La Tigresa’ en la residencia oficial no fue bien recibida.
A finales de la década de los 60, un rumor comenzó a cobrar fuerza: la actriz Irma Serrano mantenía un romance con el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz. Aunque la cantante guardó silencio durante años, tiempo después confirmó la relación.
¿Cómo fue la relación de Irma Serrano y Gustavo Díaz Ordaz?
Irma Serrano habló abiertamente sobre su relación con el expresidente en sus libros A Calzón Quitado y A Calzón Amarrado, donde explicó que conoció a Díaz Ordaz en un evento político.
“Aquel personaje era un don nadie, pero llegó a ser el gusano mayor para regir los destinos del país durante seis años”, escribió. En una entrevista con el programa El minuto que cambió mi destino, ‘La Tigresa’ añadió que siempre pensaba en grande al elegir pareja.
“Escalones para abajo no me gustaban. Siempre tiré a la última cabeza y tuve suerte porque era bella, sí, pero no tan bella para la suerte que tuve”, comentó. Con el tiempo, la relación avanzó y ella terminó enamorándose de Ordaz.
“Descubrí que era más atractivo de lo que me imaginaba, no por su físico —del cual han hecho tantas bromas—, sino por su intelecto. Tiene una personalidad un tanto especial: es simpático, duro a veces, determinante y necio, igual que yo”, señala en su libro.
‘La Tigresa’ indicó en la conversación que en ese momento era muy joven y no medía las consecuencias de sus actos, algo que, aseguró, cambió con los años.
Además, dijo que en Díaz Ordaz encontró un amor “muy paternal”. Según Serrano, el expresidente la consentía en todo lo que deseaba e incluso le regaló una casa en el Pedregal de San Ángel.
También aseguró que él nunca le pidió discreción sobre el romance: “me quería mucho, me consentía mucho y dejaba que mi bocota se abriera hasta donde yo quisiera; no me prohibió jamás decir nada”.
En sus libros, relata que solían encontrarse en esa casa y en otra ubicada en Las Lomas. La relación fue larga, pues, de acuerdo con la actriz, duró poco más de cinco años.
¿Por qué terminó el romance entre Irma Serrano y Gustavo Díaz Ordaz?
En la entrevista con El minuto que cambió mi destino, Serrano explicó que, tras una discusión, decidió llevarle serenata a Gustavo Díaz Ordaz, quien vivía en Los Pinos junto a su esposa, Guadalupe Borja.
Aunque en la conversación no detalló el motivo de la pelea, en su libro señala que la ruptura estuvo relacionada, en parte, con la esposa del mandatario, por lo que la canción elegida no solo era de desamor, sino que evidenciaba el triángulo amoroso.
“Le llevé serenata a Los Pinos. Una de las canciones que le canté fue ‘Por tratar a un casado’”, contó Serrano en El minuto que cambió mi destino. El tema incluye los versos:
Yo trataba a un casado
Pero ya se me acabós
Su mujer lo había celado
Con todas, conmigo no.
En su libro, narra que Gustavo Díaz Ordaz bajó y le dio las gracias por la serenata, gesto que ella respondió con una cachetada: “los lentes le volaron, los mariachis callaron”, escribió ‘La Tigresa’.
Aunque este episodio marcó el final del romance, no terminó en conflicto permanente, ya que, según Serrano, ambos hicieron las paces posteriormente mediante una llamada telefónica.
Fuente: El Financiero

